Simulacro de una emoción en tres salas

Se suponía que te haría felíz de Santiago Poggio

La Plata

Por

Germán Krüger

A partir de la disposición espacial que configuran tres salas del MACLA, con cabeza, torso y pies, la teoría de la felicidad toma forma desde las imágenes que Santiago Poggio traza en sus obras. Pinturas, dibujos y hasta una instalación al final (¿o principio?) del recorrido, delimitan un territorio tan real como ficcional. Tan cálido como abrumador. 

En la selección de la producción artística realizada en los últimos años, el placer pasajero fricciona las posibilidades de estabilidad emocional, en la virtud que presenta la paleta de colores en acrílicos, óleos y hasta en grafito. Hay, en la disposición curatorial, una sentencia que origina un cosquilleo, un brillo, que se torna difuso en el avance de la composición, que supone una sensación de bienestar pero genera otras menos eufóricas. 

Lo dice en el texto de sala el director del museo, Joaquín Almeida: hay risa en las pesadillas, fantasía en el recuerdo. Lo figurativo aparece como una instancia de vinculación, un resorte a otro mundo que toma prestados elementos de lo cotidiano, seres diminutos, animales, monstruos, personajes conocidos. Mientras que lo abstracto y geométrico suena a interferencia onírica, al momento de cambio de un canal a otro, ese pasaje que envasa cada sensación en la retina y lo regurgita fuera de la vigilia. 

Hay soportes diversos, hay objetos, hay una ramificación de posibilidades en la experiencia de un artista con trayectoria que vuelve a exponer en la ciudad que lo vio crecer y hacer. En el corazón de las diagonales. En un cuerpo museístico que Poggio reimagina al estilo Víctor Frankenstein.

En esa anatomía expositiva, cada miembro reacciona con la circulación visitante, las obras se transforman en vasos sanguíneos y, definitivamente, hay latido. Con la instalación, el vínculo de todas las partes reacciona, hay destellos de composición que se entrelazan en cada detalle en altura y en piso. Jaulas, máscaras, materiales residuales, inquietan en la visión 360 de la estructura. Un laberinto emocional que potencia al montaje.

Existen muchas maneras de atravesar un estado subjetivo vinculado, desde el contrato social, a experiencias positivas. A partir de la satisfacción empírica, ese bien supremo del orden aristotélico, la perspectiva momentánea anula posibilidades contrarias. 

Por eso, “Se suponía que te haría feliz” tiene la capacidad de suspender el tiempo del afuera para iniciar uno nuevo en el adentro. Suprime lo adquirido, suspende lo experimentado y propone una nueva visión de mundo. Quizás alternativa. La premisa que anticipa una reacción específica queda a merced individual en el viaje que constituye el recorrido por las obras. Se permite direccionar desde lo intuitivo, se abre el juego a la dimensión ajena.

Una propuesta para interrogar la distancia que separa lo tangible de lo imaginario. Esa es la condición de entrada. 


Hasta el 26 de abril - martes a domingo - 12 a 20 h - Entrada libre y gratuita.

Salas 1, 2 y 3 del Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano (MACLA) - Calle 50 e/6 y 7, Pasaje Dardo Rocha, La Plata.